Con ello, el Centro Tecnológico FEDIT ubicado en Valencia, AIMPLAS, consigue que por primera vez el proceso de producción del PLA se realice directamente en una extrusora, por lo que se conseguirá un proceso en continuo, sin el uso de catalizadores metálicos e incorporando energías alternativas.

AIMPLAS (Instituto Tecnológico del Plástico) y otras 11 empresas y centros tecnológicos europeos están desarrollando el proyecto InnoREX, coordinado por el centro alemán Fraunhofer Institute for Chemical Technology y financiado por el VII Programa Marco. Durante los 42 meses de duración del proyecto además participarán como observadores las multinacionales ROQUETTE y HUHTAMAKI. El principal objetivo del proyecto InnoREX es el uso de una extrusora como reactor para producir bioplásticos a partir de ácido poliláctico (PLA). Esta nueva tecnología permitirá, entre otros beneficios, incrementar la homogeneidad de la producción ya que gracias a la incorporación de un viscosímetro, la viscosidad del material podrá ser medida, modificada o corregida durante el proceso de producción. Además, se podrá prescindir del uso de catalizadores metálicos necesarios actualmente en el proceso. A través de este proyecto se desarrollará un catalizador orgánico en sustitución de las partículas metálicas para acelerar la reacción y obtener bioplásticos. La eliminación de partículas metálicas en el proceso supondrá una mejora medioambiental y para la seguridad de los trabajadores. Ahorros energéticos y ciclo de vida Otro de los objetivos del proyecto es conseguir una reducción energética en la obtención del material. Para lograrlo, se utilizarán energías alternativas (láser, microondas o ultrasonidos) frente a las tradicionales ya que son energías de rápida respuesta que permiten un importante ahorro de energía. Además, a través de InnoREX también se conseguirán ahorros energéticos por la combinación en el mismo proceso del desarrollo del polímero y su posterior compounding, para dotar al producto final de las propiedades requeridas. El biomaterial que se obtenga a través del proceso de extrusión reactiva puede ser transformado por inyección para obtener un envase o por extrusión para obtener film. El prototipo demostrador que se obtendrá será un envase monocapa (con espesores inferiores al milímetro) dirigido al sector de la alimentación. El proyecto incluirá un detallado análisis del ciclo de vida del envase desarrollado.