El estrés es el conjunto de reacciones que el organismo presenta frente a situaciones de cambio o ante acontecimientos inesperados y que pueden suponer un riesgo para la integridad de la persona. Es un mecanismo fisiológico decisivo en la supervivencia de cualquier animal y en el caso de los seres humanos tiene sentido en cualquier en cualquier época del desarrollo de la especie, si bien con circunstancias diferentes. En tiempos remotos las situaciones de supervivencia física eran las más habituales, sin embargo, en las sociedades industriales actuales, el estrés puede venir “empaquetado” en el consumismo, la agresividad exagerada y en la competencia excesiva.

El estrés fisiológico tiene mucho que ver con la liberación de adrenalina, responsable de poner al organismo en estado de “alerta”. En cualquier circunstancia en que es preciso responder adecuadamente a las agresiones, el organismo se defiende con el estrés; cuando la situación vuelve a sus cauces, entonces el estrés debe disminuir. El problema surge cuando no somos  capaces de controlar nuestro estrés. Los síntomas del estrés excesivo  son conocidos por todos y  en mayor o menor grado los hemos podido experimentar individualmente en alguna ocasión: ansiedad, tensión alta, sensación de ahogo, sensación de llegar tarde siempre, angustia incontrolable.
Un cierto grado de estrés es preciso y necesario para la adaptación al medio en que nos encontramos. Sin estrés y la alerta que provoca nuestra interacción con el entorno sería aún más azarosa y sin capacidad de reacción.
Cuando las manifestaciones sintomáticas del estrés excesivo e incontrolable nos provocan  sufrimiento y malestar debemos tratar de  se deben evitarlo ¿Cómo?, no siempre es fácil pero el decálogo que sigue  puede ser de utilidad.
1.Trate de identificar  y evitar, en la medida de lo posible, aquello  que le produzca exceso de estrés. Busque siempre alternativas y trate de ser asertivo (realista, objetivo y  cordial.
2.Trate de compartir responsabilidades tanto en el terreno personal como en el profesional.
3. Haga ejercicio físico regularmente.  Caminar y  nadar son altamente recomendables pues alivian la tensión y ayudan a la relajación.
4.Incorpore el humor s a su vida cotidiana de forma permanente. Lleve una vida social rica y comuníquese con los demás
5.Utilice la libertad realista de la mejor forma que pueda. Piense  lo que quiera y diga lo que quiera, con la única precaución de valorar al prójimo  siendo.
6.Aprenda técnicas de relajación. La respiración y su control son una de las primeras técnicas a desarrollar.
7.Evite descargar su estrés fumando, comiendo  o bebiendo en exceso.
8.Trate de desarrollar actividades solidarias y colectivas.
9. Incorpore a su vida cotidiana prácticas terapéuticas alternativas como el yoga, la musicoterapia o los masajes.
10.Acuda a su médico de confianza ante cualquier duda. Le ayudará y le prescribirá medicación si lo considera preciso.
Fdo: Dr. Iñaki Ferrando. Medical Marketing and Communication Manager de Sanitas.

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