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El taller “Creación de empresas por Centros Tecnológicos”, organizado por Fedit y celebrado el pasado 30 de noviembre, ha resultado de gran interés para sus asistentes, quienes le han otorgado una nota media de 9. Este seminario, en el que cuatro directores de Centros Tecnológicos (AINIA, BMCI, CIDAUT y TEKNIKER) relataron su experiencia en la creación de empresas que han llevado a cabo con el objetivo de ayudar a otros Centros Tecnológicos interesados en dar el salto al mundo empresarial.
El taller abarcó diversos puntos, como modelos de empresa, organización, participación, generación de beneficios y riqueza, planes de negocio, internacionalización, comercialización, plazos y recursos humanos. Los ponentes también quisieron destacar los problemas a los que tuvieron que enfrentarse una vez puesto en marcha sus proyectos. “Los proyectos tardan mucho en empezar a comercializar. Una vez en marcha, los tiempos se multiplican, aparecen dificultades que nunca te las habías planteado”, aseguró Juan Carlos Merino, Director General de Cidaut. “Arrancar no es un problema, lo complicado está en sostener esa empresa y crear dinero”, añadió Sebastián Subirats, Director General de Ainia.
Pero antes de llegar a ese punto, hay que dar muchos pasos, ya que como indicó Alex Bengoa, Director General de Tekniker-IK4, “desde que tienes un prototipo hasta llegar al mercado hay un recorrido muy largo”. “En primer lugar, necesitamos una materia prima, que es gente con ilusión, y un objetivo, que es dar respuesta al mercado”, explicó Juan Carlos Merino. Pero siempre sin olvidar que “la tecnología no es el centro del mundo. Es un punto de 100. Hay que darle tanto valor al comercial como al investigador. Todo cuenta”.
Según Vicente López, Director General de BMCI, “los  Centros Tecnológicos tiene que aspirar a un mercado global” y en el taller quedó constatado que así lo hacen muchos de los Centros Tecnológicos de Fedit. Durante el turno de preguntas, la participación en el debate fue de alta calidad. Y es que, a la hora de organizar el curso, se quiso dar la misma importancia a las experiencias de los ponentes como a las dudas de los asistentes. El turno de preguntas igualó en tiempo al de exposiciones y la comida se diseñó de tal manera que tanto unos como otros pudieron seguir intercambio experiencias y aportándose valor unos a otros, uno de los máximos de la Federación.