Por los Doctores en Economía D. Armando Dominguis y D. José María Guijarro

Es cierto, las comparaciones son odiosas. Pero, no por ello debemos dejar de ver la parte positiva que reside en esta frase hecha. La comparación es una parte fundamental del espíritu de la innovación que se alimenta de la observación y del análisis del entorno para extraer conclusiones aplicables a los negocios.  Una fórmula que pocas veces falla,  ya que al comparar siempre nos cuestionamos el porqué de las cosas y somos capaces de diseñar estrategias innovadoras que permitan  mejorar desde la base.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) desde el 2001 hasta el 2009 el ranking de productividad de la Comunidad Valenciana ha estado moviéndose entre el undécimo y duodécimo lugar –más en este último puesto- con respecto al resto de Comunidades Autónomas españolas, estando muy por debajo de la media y siendo ampliamente superada por comunidades con menor capacidad de gasto en I+D como Aragón, La Rioja o Navarra.

¿Por qué Comunidades Autónomas con una menor solvencia económica en investigación que la nuestra llegan a ocupar un quinto, séptimo e incluso segundo puesto como es el caso de  La Comunidad Foral de Navarra?

Observando los posibles motivos de tales circunstancias, descubrimos que existe una relación significativa entre la eficiencia en la ejecución del Gasto en I+D y la productividad de dicha Comunidad Autónoma en cuestión. Una hipótesis que queda corroborada en la reciente tesis doctoral “Correlación entre indicadores de crecimiento regional y ejecución del gasto de I+D” donde se confirma que en todos los periodos analizados existe una relación entre el factor de productividad aparente del trabajo (PAFT) y la diferencia de Gasto de I+D ejecutado. En otras palabras; no se trata de lo que se tiene sino de cómo se utiliza.

Comprobamos certeramente que Navarra es “la niña bonita del baile del ranking productivo”. Una Comunidad Autónoma con menor capacidad innovadora pero con excelentes resultados, con un gasto total en I+D que supone un 1,8 % del PIB, superando incluso a los obtenidos por otras como la Comunidad de Madrid, País Vasco y Cataluña. De hecho, en su III Plan Tecnológico, Navarra pretender alcanzar el equivalente al 3% del PIB en gasto de I+D, asignando dos tercios de ese gasto al sector privado y fomentando la cooperación entre los diversos agentes, tanto en el ámbito regional, como en el nacional y en el internacional.

Este significativo caso de Navarra enlaza perfectamente con la hipótesis que se plantea en la tesis doctoral antes citada, demostrando la existencia de una sinergia entre la Productividad obtenida en cada Comunidad Autónoma en un año determinado y su relación con el Gasto ejecutado en I+D por dicha región en el año anterior. Evidentemente, los resultados del Gasto ejecutado en I+D no se pueden medir a corto plazo, sino que los frutos económicos que se obtengan serán percibidos en un tiempo posterior. Hace falta por tanto, que pase un determinado periodo de adaptación y realización de la actividad investigadora para recoger los frutos de lo cosechado. En definitiva, hablar de un Gasto  en I+D ejecutado en un año significa que los resultados económicos o de evolución de la riqueza de un país o región serán más perceptibles al menos al año siguiente de la ejecución de dicho Gasto.

A la luz de estos datos, comprobamos que la productividad de una Comunidad Autónoma – como ejemplo la de la Comunidad Foral de Navarra – mejora cuando su gasto en I+D+I es ejecutado en mayor medida por el sector privado ¿cuánto más mejoraría ésta si realmente se creara una excelente y continua sinergia entre Universidades, Organismos Públicos de Investigación, Centros Tecnológicos y Empresas?

Hasta la fecha, no existía ningún modelo que permitiese predecir el comportamiento de un modelo productivo en función de estas dos variables de manera que se pudiese disponer de información estadística con una significancia real para poder tomar decisiones sobre las desviaciones existentes, como este modelo propone. Pero si no queremos ser teóricos y acudimos a la economía aplicada veremos, que sí que es cierto, o por lo menos así lo aprendimos en la universidad, que el crecimiento económico viene a su vez de los incrementos del binomio productividad y del empleo.

Si hoy vivimos en una economía con más de cinco millones de parados y seguimos recortando los fondos para la I+D, ¿por dónde vendrán los crecimientos de productividad?. Evidentemente, es imprescindible la implicación por parte de la Administración Valenciana apostando cada vez más por la I+D+I y no recortando estos fondos así como de la empresa privada que debe involucrarse más en la puesta en marcha de proyectos.

Si queremos internacionalizar nuestras empresas valencianas y los fondos de innovación cada vez son menores, ¿por dónde vendrán los crecimientos de nuestra presencia en los mercados exteriores?.