Por: José maría Guijarro

Subdirector: AIDO, Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen

Hace escasos días, treinta ciudades españolas (entre ellas Valencia), han recibido por primera vez el distintivo “Ciudad de la Ciencia e Innovación” que otorga el Ministerio de Ciencia e Innovación, con el que se les reconoce el importante esfuerzo y compromiso que han venido desempeñando con la I+D+i y su contribución desde la esfera local al cambio de modelo productivo.

Es muy loable que la Alcaldesa del Cap i Casal luche por rentabilizar tal logro, pero, lo que no me parece de recibo es que en todas las declaraciones públicas se haga referencia exclusivamente al entorno de las Universidades y de las distintas patronales, dejando fuera de ellas a los Institutos Tecnológicos Valencianos. Afirmación que muestra, a mi parecer, una importante miopía en cuanto al resto de agentes del Sistema Valenciano de Innovación.

En efecto, dentro de  la Comunidad Valenciana se  han diseñado  políticas e instrumentos (como la Concejalía de Innovación) para propiciar la interacción entre los elementos del Sistema de Innovación. Pero la efectividad de las acciones emprendidas debe evaluarse mediante un conjunto de indicadores que diagnostiquen el estado de la innovación en la Comunidad Valenciana. Si partimos de que la empresa es el núcleo del proceso de generación de innovaciones, si no evoluciona su capacidad de desarrollo y absorción de tecnología, el Sistema Valenciano de Innovación permanecerá en estancamiento reportado.

Tanto la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT), como las Universidades y las empresas, son elementos del sistema de innovación de una región. Por supuesto, el patrón de pensamiento dominante establece que las empresas constituyen el centro del proceso de innovación, ya que es a través de ellas donde se fabrican la mayoría de los productos y servicios que dan lugar al desarrollo económico, a la creación de empleo y a la mejora de la calidad de vida. El análisis de las trayectorias colectivas (REDIT) e individuales de los Institutos Tecnológicos valencianos su crecimiento continuo en los últimos años, reflejado en el aumento del personal involucrado en acciones de investigación y desarrollo, el incremento de los ingresos generados por los productos y servicios de los Institutos y en el mayor número de proyectos de I+D y de asesoramiento tecnológico contratados por las empresas.

Los niveles de explotación de los recursos creados por las oportunidades que ofrece la Unión Europea son bajos para todo el conjunto, siendo el CSIC la organización que presenta la mejor ratio, seguida de REDIT y luego de las Universidades de la Comunidad. La ratio indica el impacto de las empresas sobre la generación de ingresos de las organizaciones y también refleja la relación existente entre ambos elementos del Sistema Valenciano. Los Institutos Tecnológicos valencianos (0.44) realizan una actividad muy  superior al resto de universidades (0.08), Centros del CSIC (0.03) y Organismos Públicos de Investigación (OPI) (0.01).

Lógicamente, muchas de las diferencias observadas se pueden explicar en función de la misión de las respectivas organizaciones y de la naturaleza de las acciones de investigación y desarrollo realizadas. Es natural, por ejemplo, que una OPI o un Centro del CSIC −dedicado a la investigación básica− tenga menos relación con las empresas que un Instituto Tecnológico, cuya misión y estrategia tiene como epicentro la actividad empresarial.

En realidad, un político como la Sra. Barberá debe tener entre sus cometidos el aprovechamiento de los recursos −ahora, más que nunca, escasos− por lo que debería de conocerlos y optimizarlos para fortalecer el Sistema Valenciano de Innovación, dinamizando a los sectores innovadores de su ciudad y de la Comunidad Valenciana.

La dinamización implica cambios en la trayectoria tecnológica de las empresas valencianas. La evidencia empírica derivada de casos en las zonas avanzadas europeas revelan que en los estadios iniciales del cambio de trayectoria, las empresas deben de estar acompañadas por estructuras de I+D cercanas a sus necesidades primarias, y emerger desde allí hacia niveles superiores de relación. Por eso, no estaría de más que tuviese en cuenta que no hace falta salir de nuestra tierra para observar que hay vida en otras esferas que no están precisamente en Marte, sino aquí mismo, en la ciudad de Valencia.