Por: Marta Muñoz Fernández

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Hace unas semanas asistí a una Jornada titulada “Comunicación de la Innovación”. Iba literalmente entusiasmada dado que bajo el mismo paraguas se unían los dos aspectos que describen mi ejercicio profesional en los últimos años. Parecía que iba a invertir bien la mañana cuando al entrar en el salón vislumbré un aforo lleno hasta los topes de pequeños empresarios y autónomos ávidos de conocimiento sobre Comunicación e Innovación,  confiando en que la temática les ayudara a mejorar sus posiciones en el mercado. Buena señal, sobre todo para los que nos dedicamos a esto. Pero mi fervor fue decreciendo a medida que la ponente avanzaba en su discurso.  Me pregunté si lo que se precipitaba hacia desilusión venía motivado por mi trabajo en Fedit, quizá el contacto que mantengo con la innovación que desarrollan los Centros Tecnológicos me había generado una expectativa de dimensiones difíciles de cumplir. Y es que en la Jornada esperaba encontrar un sin fin de nuevas técnicas que pudiera aplicar a mi ejercicio profesional, buenas prácticas innovadoras y vanguardias en Comunicación. Creo que pequé de un vicio motivado por el cúmulo de informaciones a las que día a día me expongo y que derivó en una errónea lectura del título de la Conferencia. Eso debió ser. Y es que en este caso el orden de los factores sí altera el producto, y no es lo mismo Comunicar la Innovación que Innovar la Comunicación. Esta es la principal conclusión que extraje de la Conferencia y  lo que iba a ser una incipiente desilusión derivó en un punto de partida sobre el que profundizar, encontrando así dos líneas de trabajo perfectamente válidas e independientes. Comunicar la innovación es aplicar el conjunto de técnicas de comunicación estratégica a la difusión de la innovación en productos, servicios, procesos, etc. desarrollados en organizaciones, empresas o instituciones con el fin de conseguir su adopción.  Innovar la Comunicación es aplicar a la Comunicación como herramienta de gestión nuevas ideas, conceptos y prácticas con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad de la misma. Una característica fundamental de la Innovación es su aplicación exitosa de forma comercial, por lo que adaptándolo a mi materia, Innovar en Comunicación sería implementar nuevas ideas, métodos y tareas novedosas que  faciliten o mejoren la consecución de los objetivos de Comunicación planteados. Estas dos líneas de trabajo tienen tras de sí un enorme campo de de metodologías por desarrollar y acciones que llevar a cabo difíciles de resumir en este artículo y que otorgan a la Comunicación el importante papel que juega en la gestión de las organizaciones. La Comunicación de la Innovación es tarea primordial de todas las compañías que han apostado por la Innovación como estrategia de diferenciación y apuesta de futuro. Difundir los resultados de la Innovación es incuestionable y necesario. Algunos autores incluso se atreven a afirmar que sin Comunicación no hay Innovación, partiendo de que una parte básica de la Innovación es comunicarla a los públicos para conseguir que la adopten. Si además las técnicas de Comunicación aplicadas son innovadoras, estaremos ante la segunda línea de trabajo antes adelantada: Innovar la Comunicación, lo realmente fascinante, el reto que tenemos ante nosotros los profesionales y todos aquellos que nos apasiona la Comunicación. En los últimos años hemos asistido a una verdadera revolución de la Comunicación, la irrupción de Internet, la digitalización de los contenidos, las redes sociales, formas y procesos de Comunicación han facilitado (y cambiado) nuestro trabajo hasta límites antes insospechados. Una revolución que incluso está moviendo los cimientos de dogmas hasta ahora difícilmente contestables. Se nos presentan ante nosotros nuevos terrenos en los que trabajar, estudiando las mejores opciones para cosechar los resultados más adecuados a nuestros objetivos. Ignorar las nuevas realidades es dar la espalda precisamente a la Innovación. Y esto, precisamente en Comunicación no nos lo podemos permitir. Hemos de abrirnos a las nuevas tendencias de los consumidores, a los comportamientos de la sociedad de hoy y la del futuro, conocer los nuevos patrones y generar iniciativas que permitan adecuarnos a ellos. Innovar en contenidos y mensajes, en el canal, en el emisor, en el receptor, en la medición de resultados…Y compartirlo. Sobre todo. Estamos en la era de la sociedad del conocimiento compartido. Y los que apostamos por la Comunicación más todavía.