El Informe Anual de Fedit ofrece excelentes indicadores que demuestran la influencia positiva del trabajo de los Centros Tecnológicos en el apalancamiento de la inversión privada en I+D+I. No sólo se observan mejoras en todos los principales indicadores de impacto que persiguen estas organizaciones (con un 8% más de empresas cliente, un incremento del 9% en recursos humanos contratados, y un escenario de crecimiento de ingresos que llega casi al 4%).

Las cifras que ofrece esta publicación anual denotan una estabilidad estructural y económica de los Centros asociados a Fedit, a partir de una gestión muy cuidadosa de sus recursos.  Es reseñable la apuesta por la empleabilidad y el crecimiento de los Centros , lo que representa el cambio de tendencia que refleja una inversión propia y una apuesta de futuro por encima del crecimiento real de los Centros Tecnológicos españoles. Esto a pesar de que los Centros han de seguir afrontando escollos que dificultan su labor tractora sobre la innovación industrial, derivados en buena medida de la incomprensión parcial de su naturaleza específica y de lo que representan.

El crecimiento económico declarado por este colectivo se basa, por primera vez desde hace varios años, en un crecimiento similar entre los ingresos privados (un 3,6%) y en los que vienen de fondos públicos (un 4,5%). Esta estructura estable de ingresos se refuerza por los datos de incremento de financiación pública no competitiva (que permite generar líneas de investigación propias a medio-largo plazo) y las cifras de ingresos para proyectos de I+D propia (que aumentan un 7% en parte debido a la mayor financiación pública no competitiva ya mencionada).

Riesgo de descapitalización tecnológica a largo plazo
Sin embargo estas grandes cifras que reflejan el éxito de gestión interna de los Centros Tecnológicos en el último año, no deben sin embargo ocultar las deficiencias que se detectan en un análisis más profundo: la caída en los ingresos de proyectos de I+D contratados con empresas frente a un aumento de los servicios tecnológicos de menor valor añadido, y la concentración de ingresos de fondos públicos provenientes de las Comunidades Autónomas, frente al descenso de los ingresos originados en la Administración General del Estado. Esto denota un problema que desde hace tiempo se viene denunciando desde la Federación, y es la amenaza del equilibrio entre la financiación pública de las líneas de investigación propias a medio y largo plazo con las de investigación aplicada, transferencia de tecnología y soporte tecnológico a las empresas, que son a corto plazo. Un Centro Tecnológico debe mantener un equilibrio entre los proyectos de generación de conocimiento (líneas de investigación propias a medio y largo plazo,), la investigación aplicada y transferencia de tecnología (proyectos de I+D+I para empresas) y el soporte tecnológico a las empresas (generalmente servicios de menor valor añadido y fundamentalmente a PYMES), por el beneficio de la competitividad de las empresas para las que puede trabajar.

Esta necesidad de obtener ingresos de mercado con proyectos empresariales a corto plazo, empuja a los Centros Tecnológicos a una peligrosa descapitalización tecnológica que amenazaría las líneas de investigación a las que éstos deben dedicarse para afrontar los retos de tecnológicos que de forma tan exitosa son capaces de afrontar como han venido demostrando a lo largo de los años. Ello amenazaría la capacidad futura de transferencia de tecnología hacia el sector empresarial y se reducirían las oportunidades de desarrollo futuro de las empresas españolas que utilizan a los Centros Tecnológicos como punto de apoyo para innovar en su negocio.

Como afirma el presidente de Fedit, Carlos Calvo, “unos Centros Tecnológicos competitivos y arraigados en su entorno técnico-industrial traerán consigo una Federación que contribuya a la vertebración del sistema nacional de investigación, desarrollo e innovación y, con ello, a una mayor competitividad-país”.

 

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