Descripción de la enfermedad del virus de la influenza, además de recomendar cómo prevenir y tratar los procesos víricos a través de un decálogo de sencillos consejos.

La gripe es una enfermedad infecciosa producida por virus. En el mundo anglosajón es conocida como virus influenza del que se conocen varios tipos a los que se les asigna una letra mayúscula para diferenciarlos, A, B, C. Una opinión  muy extendida a nivel popular identifica infecciones respiratorias de vías altas como el resfriado común o coriza con la gripe, aunque sin embargo son diferentes y están causadas por otros virus.
La gripe suele manifestarse habitualmente como una enfermedad respiratoria esporádica que aparece durante el otoño y el invierno en los países de clima templado. La infección es más frecuente en los niños en edad escolar y en segundo lugar en las personas residentes en instituciones semicerradas. 
Los virus de la gripe se diseminan a través de las gotitas emitidas por las personas infectadas, o a través del contacto directo con objetos manipulados por los pacientes. Un  ejemplo de diseminación del virus de unas partes del mundo a otras es el del transporte a través de vuelos transoceánicos, de la que en los últimos años tenemos pruebas muy evidentes.
Las personas con un mayor riesgo de sufrir procesos gripales graves son aquellas con enfermedades pulmonares crónicas, enfermedades cardiovasculares, mujeres embarazadas, niños muy pequeños y pacientes encamados en  general.
El período de incubación del virus después del contagio es de aproximadamente 48 horas. Los casos leves suelen cursar con síntomas similares a los del resfriado común, del que se diferencia por la brusca aparición de la fiebre, precedida de escalofríos y que puede llegar hasta los 39´5 º. Muy pronto aparecen dolores generalizados en todo el cuerpo aunque más pronunciados en la espalda y las piernas. La cefalea suele ser muy intensa y suele acompañarse de fotofobia (rechazo a la luz). Las personas afectadas suelen manifestar sensación de quebranto general y necesidad de estar en la cama. Los síntomas respiratorios suelen ser leves al principio con ligeras molestias faríngeas, cierto ardor retroesternal, tos seca y ligero moqueo nasal. Los ojos pueden estar ligeramente enrojecidos y lagrimean con facilidad. Los niños pueden incluso sentir nauseas y vomitar. En los días siguientes pueden aparecer síntomas de ligera dificultad respiratoria, acompañados de debilidad, sudoración y astenia (apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa).
 
En general el proceso comienza a remitir a los cinco o siete días aunque en ciertos casos más graves puede prolongarse durante semanas. La principal complicación de la gripe es sobreinfección bacteriana que puede aparecer en los pulmones y bronquios.
El tratamiento, en la mayoría de los casos, no requiere más que medidas sintomáticas acompañadas de reposo en cama y una buena hidratación. Existen algunos medicamentos antivíricos útiles en el tratamiento de la gripe pero deben ser siempre prescritos por el médico.
Sin embargo la mejor medida profiláctica contra la gripe es la vacunación anual, que debe recibirse en las primeras semanas del otoño y que debe estar preparada con las cepas del virus que la OMS haya recomendado para ese año concreto. La vacunación es altamente recomendable para las personas mayores, para enfermos crónicos respiratorios, cardiacos o renales, así como para el personal asistencial de hospitales e instituciones residenciales. En el mundo empresarial serán los médicos de empresa y los asesores de salud los que establecerán la idoneidad de la vacunación a los distintos grupos de trabajadores.
En medicina siempre es fundamental dar recomendaciones para la prevención. En el caso de la gripe u y otras infecciones respiratorias de  vías altas un sencillo decálogo nos ayudará a tratar de evitar y a sobrellevar estas patologías.
   
Decálogo de consejos contra las infecciones respiratorias víricas:
1. Mantenga una higiene escrupulosa cuando entre en contacto con personas afectadas. Evite tocarse la nariz y después llevársela  a la boca u ojos.
2. Si se encuentra cansado, repose en cama.
3. Evite aglomeraciones, ambientes cargados y si es fumador absténgase.
4. Beba líquidos. Fluidifican las secreciones y combaten la deshidratación si existe fiebre. Calientes alivian la garganta. Las infusiones también pueden ser agradables.
5. Duerma con la cabeza elevada en la almohada para aliviar la congestión nasal.
6. Realice gargarismo con agua tibia, con un poco de sal y bicarbonato.
7. Lávese las fosas nasales con agua tibia o con un poco de sal o instílese unas gotas.
8. Vacúnese contra la gripe en el mes de noviembre tras consultar con su médico.
9. Utilice su  analgésico habitual si lo precisa. Para usar otros productos anticatarro o antigripales consulte previamente a su médico.
10. Nunca utilice antibióticos sin la receta de su médico. Los antibióticos no tienen acción contra los virus
Artículo escrito por el Dr. Iñaki Ferrando, Medical Marketing and Communication Manager de Sanitas