Por Salvador Bresó
Presidente de Fedit

La elaboración por parte de Fedit de un informe en el que se confirma que los Centros Tecnológicos multiplican la relevancia relativa en el estímulo de la financiación y en la cooperación con empresas en la I+D+I, en la participación en consorcios estratégicos para la investigación industrial (Programa Cenit) y en programas internacionales (Programa Marco) con respecto a las universidades y a los organismos públicos de investigación, supone uno de los más rotundos argumentos para incorporar de forma definitiva en las políticas estatales a los Centros Tecnológicos como piedra angular del sistema de innovación español. El análisis de los datos de este estudio, elaborado a partir de datos del INE, informes del CDTI y la Encuesta Anual de Socios de Fedit, determina de forma concluyente que los Centros ahorran a las arcas públicas entre 2.200 y 4.100 millones de euros anualmente en políticas de apoyo a la I+D+I empresarial. Es decir, con menos apoyos públicos o personal dedicado a I+D+I los Centros Tecnológicos ofrecen mejores resultados en términos relativos en el apoyo a la I+D+I empresarial, cooperación para la innovación con empresas y retornos en programas nacionales e internacionales de I+D+I. Si los Centros Tecnológicos desaparecieran, ese sería el coste que el Estado tendría que asumir si quisiera obtener resultados similares con otras organizaciones que realizan Investigación.
Esta excelencia en los resultados de los Centros Tecnológicos “choca”, sin embargo, con la situación que están viviendo muchos de ellos, la cual está llegando a ser dramática en comunidades como la Valenciana, por los impagos de la administración autonómica de trabajos de investigación realizados en 2010 y 2011. Comprobar cómo se están viendo abocadas al cierre instituciones que ofrecen excelentes resultados y contribuyen con eficacia a la mejora continua de la competitividad de las empresas, por hechos ajenos a su funcionamiento y cumplimiento de sus fines, es cuanto menos sorprendente. Precisamente es en momentos de crisis como el actual cuando deberían prevalecer los intereses de aquellas entidades que vienen demostrando su rentabilidad en términos económicos a corto, medio y largo plazo, y verse respaldadas por las máximas autoridades.
Los Centros Tecnológicos están siendo sometidos a fuertes presiones por parte de administraciones deudoras para que mejoren su eficacia y reduzcan sus costes como si esto no hubiera sido, desde su origen, preocupación permanente de los mismos, entidades privadas cuyos ingresos provienen mayoritariamente del mercado. Lo que exigen los Centros Tecnológicos legítimamente, es que se les pague lo que se les debe: trabajos realizados y rigurosamente auditados y justificados. Ya tendremos tiempo después, en función de los recursos que estén dispuestas a aportar las administraciones y lo que de ellos esperen, de hablar sobre su evolución.
La innovación es el único camino para que España salga adelante y los Centros Tecnológicos son una herramienta imprescindible del Sistema que debe ser aprovechada. Esta idea resume perfectamente la firme convicción de Fedit, respaldada por datos y cifras objetivas y contrastables, y que ha recibido el apoyo público de entidades tan representativas como CEOE y COTEC. El 30% de la I+D empresarial española se desarrolla en los Centros Tecnológicos, representan un motor de crecimiento económico que no puede ser frenado. Sirvan estas líneas como llamamiento a la coherencia en la toma de decisiones políticas y a un nuevo intento de buscar soluciones que tengan como principal objetivo la recuperación y el crecimiento económico de nuestro país.