El avance del diagnostico por la imagen durante los últimos lustros ha sido espectacular y tremendamente resolutivo. Entre las técnicas más novedosas y que han provocado un impacto más decisivo en el diagnóstico y pronóstico de algunas patologías  se encuentra el  llamado  PET o PET-TC.  (Tomografía por Emisión de Positrones – Tomografía Computerizada). Estas técnicas están especialmente dedicadas, sobre todo, para estudiar pacientes oncológicos y se espera ampliar su uso a otras indicciones en un futuro no muy lejano.
¿CÓMO FUNCIONA EL PET-TC?
La tomografía por emisión de positrones (PET) es una técnica de diagnóstico por imagen de carácter funcional, es decir, que permite visionar la actividad metabólica de las células y que al  tratarse  de una técnica no invasiva  aporta información  muy relevante sobre los diferentes procesos fisiopatológicos de varios procesos relacionados con la Neurología, la Cardiología y, especialmente, con  la Oncología, sin tener que  realizar tareas de índole quirúrgico en el paciente explorado.
La tecnología PET se basa en la obtención de imágenes tomográficas de cómo se  distribuyen de forma  tridimensional un medicamento conocido como  radiofármaco  y que tiene una de vida media corta, es decir, que circula poco tiempo por nuestro organismo . El radiofármaco que usa habitualmente para realizar las exploraciones PET es la  fluorodesoxiglucosa marcada con Flúor 18 (18FFDG).
La 18F-FDG es un análogo de la glucosa,  que tras su inyección por vía intravenosa atraviesa la membrana celular por efecto de diversos transportadores de membrana, y una vez en el interior de las células se transforma en  FDG-6-fosfato que ya no puede seguir la misma ruta metabólica de la glucosa quedando atrapada dentro de las células.
Al ser la 18F-FDG una sustancia radioactiva y estar presente en las células es detectada por los tomógrafos PET   generando  imágenes de la distribución del radiofármaco en el organismo. En determinadas localizaciones del organismo como el cerebro, corazón  o hígado, se observa una mayor acumulación  de 18F-FDG, mayor que en otros órganos (debido al mayor metabolismo que desarrollan estos tres órganos  y teniendo en cuenta que la glucosa es una de las principales  sustancias energéticas de las células y en el caso del cerebro, la única).
Otras zonas con mayor captación de radiofármaco y con ello de la actividad metabólica, son las zonas tumorales. Para valorar las zonas  tumoral se utiliza un sistema denominado  SUV  (por sus siglas en ingles Standardized Uptake Value o cuya traducción castellana es  valor de captación estándar), y que se define como el cociente entre la captación de FDG en la lesión y la captación media en el resto del organismo.
Una circunstancia interesantísima es que los cambios en la fisiología tumoral anteceden a los cambios anatómicos, por lo que la PET sirve para  detectar alteraciones bioquímicas y fisiológicas causadas por procesos tumorales cuando aún resulta muy dificultoso evidenciarlos  con otros métodos de diagnóstico por imagen convencionales.
Hoy día, la mayoría de los tomógrafos PET son equipos híbridos que combinan dos tecnologías: PET y TC en un único dispositivo con el que se generan simultáneamente imágenes funcionales y anatómicas de los órganos en estudio.
La tecnología PET/TAC  hibrida, permite pues  obtener información anatómica y funcional en una sola imagen fusionada logrando una integración diagnostica que no consiguen los dos sistemas por separado. Una de las ventajas esenciales del sistema es que logran una mayor exactitud en la localización de las lesiones,  logrando una mejor identificación de las lesiones y de su extensión, favoreciendo la optimización  y planificación de la terapéutica especialmente de los tratamientos quirúrgicos.
Fdo: Dr. Iñaki Ferrando. Medical Marketing and Communication Manager de Sanitas.
 
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