Por: José maría Guijarro

Subdirector: AIDO, Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen

Recientemente, la consultora internacional Alma Consulting Group ha publicado su “Barómetro de Financiación de la Innovación en Europa” y, en sus conclusiones, destaca que 60 de cada 100 empresas españolas perciben la innovación como la primera prioridad estratégica para salir de la crisis. Además el 84% de las organizaciones españolas encuestadas dice haber mantenido o aumentado sus esfuerzos de I+D para ser más competitiva durante la crisis. Resalta, a su vez, que durante los últimos tres años, 66 de cada 100 empresas se han beneficiado de una ayuda pública a la hora de desarrollar la Innovación, lo que al mismo tiempo revela que el 34 % restante no lo ha hecho.
Llama poderosamente la atención que las compañías que no han sacado partido de las ayudas públicas a la innovación argumenten que consideraron que su actividad no era elegible o que tienen acumulados créditos fiscales pendientes de aplicar. Además, 45 de cada 100 organizaciones piensan que las deducciones son un incentivo clave a la innovación, mientras que 27 de cada 100 las reducen sólo a una forma de apoyo a las empresas en épocas de crisis. En cuanto a los principales problemas y retos a los que se enfrentan las empresas a la hora de emprender proyectos de I+D+I el informe enumera los siguientes: reducir el tiempo de lanzamiento de nuevos productos o servicios, encontrar las buenas palancas financieras y saber gestionar eficazmente los recursos destinados a la innovación.
Hay que tener en cuenta que Alma Consulting Group ha incluido en su análisis a cinco países de la Unión Europea: Alemania, Francia, España, Portugal y Reino Unido. Además, el estudio se ha llevado a cabo con una muestra de 819 empresas y, al hilo de este dato, en España la muestra de compañías con actividades de I+D+I que respondieron engloba distintos tamaños: un 17% eran microempresas, un 34% pymes, un 30% grandes compañías y un 19% grupos internacionales.
Precisamente, la semana pasada, el Ministerio de Ciencia e Innovación anunció que en el recién finalizado año 2010 destinó a las ayudas públicas la cantidad de 3.150 millones de euros, un 54% más que el año anterior pese a la crisis. En esa línea, para el presente 2011, el mismo Ministerio ha anunciado que para Innovación se van a destinar 2.200 millones de euros frente a los 1.890 millones del año 2010. A todo esto hay que unir las apuestas que en este ámbito hacen cada una de las Comunidades Autónomas como, por ejemplo, la Comunitat Valenciana, que destinará este año 743 millones a políticas de I+D+I, pues al igual que la Comisión Europea tiene sus líneas en programas adscritos a ayudas a pymes. A su vez, la última reforma del Impuesto de Sociedades amplía en materia de I+D una deducción entre el 25 y el 42% del gasto incurrido en cada ejercicio.
Tengo que confesar que siempre he discutido con mis colegas el acrónimo I+D+I y el porqué, más de uno, pone la última i en minúscula. Hoy, sin duda, la Innovación crece y se merece estar en nuestra sociedad al mismo nivel e importancia que la investigación. Las oportunidades están ahí, entonces…  ¿por qué no aprovecharlas?