– Leitat participa, junto con otros centros tecnológicos nacionales, en el proyecto INSEPLATEX cuyo principal objetivo es desarrollar plásticos y tejidos con efecto repelente e insecticida.

El objetivo central de la iniciativa es el estudio de tecnologías emergentes como herramientas para conseguir efectos insecticidas, tanto en tejidos como en plásticos. Dentro de la funcionalidad buscada no sólo se persigue conseguir buenos índices de eficacia biológica, sino controlarla en función del tipo de producto a fabricar. En el proyecto participan los Centros Tecnológicos LEITAT, CIDEMCO, líder de la iniciativa, y AIMPLAS, cuya trayectoria de trabajo de microencapsulación y tejidos, termoestables y biocidas, y termoplásticos, respectivamente,  propiciará la consolidación del consorcio hacia nuevas líneas de investigación.
INSEPLATEX  cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), cuya finalidad es reforzar la cohesión económica y social corrigiendo los principales desequilibrios regionales.
La simple incorporación de ingredientes activos en tejidos y plásticos no es en sí, el mayor reto del proyecto, pues en el caso de los tejidos se encuentran algunas soluciones en el mercado, aunque todavía con carencias por cubrir. Cabe destacar que en los plásticos, no hay experiencias significativas y, además, representa un gran reto incorporar ingredientes biocidas a las matrices de plástico, pues deben tenerse en cuenta muchos factores para que el activo se reparta y actúe de manera homogénea en la zona deseada y no se degrade o pierda actividad debido al propio proceso de fabricación, como por ejemplo las altas temperaturas.
Los principales retos del proyecto se enfocan más en las tecnologías destinadas a proporcionar una funcionalidad o prestaciones específicas, es decir, en conseguir que el producto actúe como nosotros queremos y durante el tiempo que queremos.
Otra de las posibles necesidades a las que responde INSEPLATEX es la conseguir que un producto proporcione el efecto repelente/insecticida cuando sea preciso (como puede ser, por ejemplo, a través de la microencapsulación de los compuestos). Un ejemplo práctico podría ser la ropa para uso profesional (EPIs). En este caso la propia acción del calor corporal podría activar la liberación del activo y así, el efecto repelente (pues no sería lógico que esta prenda de ropa repeliera insectos cuando estuviese guardada en un ropero). Esta funcionalidad diseñada ayudaría además a que la duración de los efectos se prolongue en el tiempo.
Las plagas a las que el proyecto se dirige son tanto insectos voladores como rastreros. En concreto: moscas, mosquitos, cucarachas y hormigas. Estos insectos constituyen las plagas urbanas más representativas de nuestro entorno y algunas de ellas son potencialmente peligrosas para la salud humana. Como es el caso de las cucarachas, cuya principal amenaza para el hombre radica en la transmisión de enfermedades. Igualmente las hormigas representan, también, una de las plagas emergentes más preocupantes; y si bien no se han descrito problemas significativos sanitarios debido a su presencia, sí conlleva cuantiosos daños en las actividades humanas. En cuanto a los insectos voladores, tanto las moscas como los mosquitos, no sólo son insectos que producen incordios y molestias; las moscas son transmisoras de enfermedades infecciosas de tipo bacteriano y, en el caso de los mosquitos, pueden ser vectores de enfermedades muy peligrosas (malaria, dengue, fiebre amarilla,…). Aunque estas enfermedades sean llamadas tropicales, la reciente introducción en la zona mediterránea española del mosquito tigre (aedes albopictus) amenaza a nuestra población, de un posible riesgo de introducción de este tipo de enfermedades.
En función del tipo de aplicación que se desee para un producto en concreto deberá plantearse un efecto repelente o insecticida. Tanto en plásticos como en textiles nos encontramos con multitud de situaciones en las que es necesario disuadir o repeler tanto insectos voladores como rastreros (mosquiteras, cortinas, ropa, bolsas y contenedores de basura, tuberías de desagüe, etc,…). En otras, podría incluso ser interesante eliminar organismos que puedan suponer un nuevo foco de una plaga como, por ejemplo, larvas de mosquitos en contacto con textiles o plásticos en contacto con el agua.
Tras la finalización del proyecto, prevista para diciembre de 2011, y en función de los resultados y logros obtenidos se prevé realizar distintas acciones encaminadas a su explotación y difusión.
En primer lugar, previo a la publicación de cualquier resultado explotable, se estudiará la posibilidad de patentar tanto los procesos de fabricación y aplicación de aditivos con efecto bioactivo, así como los procesos de preparación de las materias activas. El alcance de las patentes puede ser diferente según lo que se pretenda obtener. Una vez protegida la propiedad intelectual de los resultados se pretende ampliar su difusión tanto a la comunidad científica como al propio sector que componen industrias y empresas dedicadas a la formulación y aplicación de insecticidas en uso ambiental. Asimismo, también se creará una página web con la información genérica del proyecto y de los socios.