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El usuario será una de las fuentes de información más valiosas para garantizar el éxito de los automóviles del futuro. Este será uno de los temas que centrará la ponencia del director de Automoción y Medios de Transporte del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), José Solaz, mañana en el I Foro AIC Next, que se celebra en Vizcaya.
La predicción del futuro del transporte es siempre apasionante y compleja. Desde los atrevidos diseños del coche volador del mañana de las revistas americanas de los años 50 a los prototipos futuristas de hoy en día, seguimos intentado prever un futuro, a veces, de ciencia ficción.
Sin embargo, no todas las ideas aventuradas han sido poco acertadas. De algún modo, los vehículos incluyen cada vez más sistemas de ayuda a la conducción que han incrementado la sensibilidad del vehículo respecto a su entorno.
Los problemas medio ambientales, el envejecimiento de población, los nuevos modelos sociales y el avance imparable de las comunicaciones no hacen más que abrir incógnitas sobre cómo concebir los vehículos para que tengan éxito.
Para el director de Automoción y Medios de Transporte del Instituto de Biomecánica de Valencia, José Solaz, “una de las claves de este éxito está en nuestra mano si utilizamos la fuente de información más valiosa a nuestro alcance: el usuario del vehículo”.
La ingeniería emocional, como otras técnicas que tienen en cuenta esta visión del usuario, puede resolver algunas de las dudas que provocan los productos que bordean los límites del desarrollo tecnológico.
“El enfoque de la ingeniería emocional, más allá de factores tecnológicos, intenta integrar los atributos emocionales en el proceso de diseño. Es decir, tener en cuenta qué sensaciones debe transmitir el producto al usuario y cómo conseguirlo”, ha explicado José Solaz.
El Instituto de Biomecánica de Valencia cuenta con una amplia experiencia aplicando estas metodologías en diferentes proyectos e iniciativas. Un ejemplo, relacionado con el sector de automoción, lo encontramos en el diseño del Urban Car, un nuevo concepto de coche urbano ligero en el que se han reflejado las preferencias, hábitos de uso, necesidades y expectativas de los usuarios finales, en este caso las personas mayores. Las técnicas utilizadas van desde estudios ergonómicos, hasta los análisis de tendencias, paneles de usuarios, context-mapping y estudios cuantitativos.
En esta línea, el IBV también participa en el proyecto eppQ, de la convocatoria CORNET, para analizar cómo perciben los usuarios la calidad en el diseño interior del automóvil, incluir estos criterios a lo largo de la cadena de producción y, de esta forma, convertirlo en un producto atractivo para el cliente (por ejemplo, si valora como un elemento más de diseño y calidad el cambio de marchas cromado u otras mejoras introducidas en el diseño interior del vehículo).