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La protección para el riesgo de lluvia es muy importante para determinados usuarios que durante su trabajo tienen que pasar la mayor parte del tiempo a la intemperie. Además, la lluvia es un riesgo a cubrir tanto para uso profesional como no profesional en aquellos individuos que en general ejercen actividades al aire libre como son trabajadores de la construcción, policías y guardias civiles, vigilantes, motoristas, deportistas,… los cuales, son los más afectados en este sentido, ya que en caso de lluvia deben soportarla sin poder, en muchos casos, buscar refugio alguno.
Pruebas desarrolladas en AITEX
El equipo de lluvia con que se trabaja en la sede de AITEX en Alcoy está situado a más de 5 metros de distancia del suelo, de manera que ya no sólo se consigue reproducir un torrente de lluvia determinado, sino que además se reproduce el efecto de la energía mecánica de las gotas de lluvia, consiguiendo así gotas de alta energía. Se trata por tanto de un ensayo agresivo que determinará perfectamente la estanqueidad de las prendas finalizadas. El equipo simula de forma real, el efecto de la lluvia sobre las prendas a ensayar, produciendo gotas de un diámetro determinado y un caudal fijo y controlando. Durante una hora se simula una precipitación muy intensa: 1000 gotas /m2 y un caudal total de agua 450 l/ m2*h.
Para poder realizar el estudio de la prenda, se utiliza un maniquí de dimensiones estándar vestido con la prenda en cuestión y el cual soportará la lluvia de ensayo. El maniquí es vestido interiormente con un tipo determinado de ropa que debe presentar la suficiente hidrofilidad para que sirva de testigo de la idoneidad de la prenda de ensayo. Dicha ropa interior es la que sirve para cuantificar la superficie en porcentaje del usuario mojado después del ensayo.
Después de cada ensayo, es necesario quitar del maniquí la prenda quedando por tanto al descubierto la ropa interior hidrofílica. Es entonces cuando se procede al estudio de las filtraciones en el caso que existan; se debe contabilizar la superficie mojada y si es necesario realizar fotografías para que el fabricante sepa donde existe el riesgo de mojado y pueda corregir o mejorar estas zonas.
El maniquí que AITEX posee también lleva incorporados unos sensores de humedad donde se observa, a través de un software, que cierta zona ha sufrido filtración por agua, lo que permitirá obtener información adicional de en qué momento se ha producido dicha filtración, ya que para un fabricante no será lo mismo que el mojado aparezca en el minuto 2 del ensayo que en el 50, dato que no se conocería sin dichos sensores de humedad.
Todas las nuevas variables que se puedan determinar a través de los sensores de humedad, permitirán realizar un estudio más exhaustivo que ayudará a los fabricantes a conocer mejor sus productos y por tanto ayudar a las mejoras necesarias para aumentar la confortabilidad final  de los usuarios, que es el objetivo del Laboratorio de Confort de Aitex.