Investigadores del Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja, CTCR, se han aliado con la Universidad de Standford, para, desde sus propios hogares y dentro de las posibilidades que ofrece el teletrabajo, frenar la propagación de la COVID-19, la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2. Ingenieros informáticos y biotecnólogos, conectados a internet, se han unido a la lucha contra la pandemia, sumándose a esta investigación basada en la computación distribuida. El proyecto Folding@home, con origen estadounidense, tiene ya replicación por parte del CTCR con el fin de aprovechar la potencia colectiva de sus ordenadores personales que, unidos al servidor de la propia entidad, permiten realizar los complejos cálculos necesarios para simular la dinámica de las proteínas y así comprender cómo se despliegan estas moléculas.

Nosotros usamos nuestro servidor para procesar otros datos, pero no se suele utilizar al cien por cien de su capacidad. Por ello, ¿qué mejor que contribuir con la causa?”, avanzan los tecnólogos del CTCR, convertidos actualmente en voluntarios. 

La instalación de un programa permite la ejecución de esos cálculos cuando el ordenador se encuentra inactivo, tratando de profundizar en la estructura de la proteína del SARS-CoV-2, cuya forma multiplicada conlleva a la infección de las células. Esta línea de investigación está aportando al CTCR las primeras evidencias para el bloqueo de la proteína y, en consecuencia, la propagación de la enfermedad en el ser humano.

La respuesta hasta ahora está siendo muy positiva, aún con escasos días desde la puesta en marcha de este proyecto, es una pequeña contribución para que se puedan desarrollar fármacos más rápidamente“, confirma el Director-Gerente del CTCR. “Queda mucho por hacer, somos conscientes de ello, pues son múltiples y diversas las formas que puede adoptar la proteína, a medida que sus moléculas rebotan y se desplazan. Seguiremos aportando nuestros recursos y experiencia biotecnológica en favor de la medicina”. 

En definitiva, la contribución del CTCR es un pequeño gesto, motivado por el confinamiento y teletrabajo de sus investigadores, al servicio de los avances contra el COVID-19.

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Asimismo, el CTCR también está demostrando su expertise en fabricación aditiva, utilizando sus impresoras 3D, desde casa, para el desarrollo de pantallas protectoras, y concretamente, se esmeran en la realización de viseras elaboradas con plástico PLA o ABS, para su sujeción a una lámina transparente, hecha de acetato y que cubre todo el rostro.

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