Lleva dos décadas asesorando a ayuntamientos, organismos públicos, arquitectos y empresas de rehabilitación en la evaluación de la seguridad frente incendios de edificios singulares, públicos y privados.

El Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines, AIDIMA, ha asesorado sobre el cálculo de la sección eficaz de la madera en el caso de un supuesto incendio en una antigua harinera ubicada en la localidad de Pedro Muñoz, en Ciudad Real, de acuerdo con el Código Técnico de la Edificación (CTE). Los técnicos del Centro Tecnológico han determinado las propiedades mecánicas de la madera de la harinera mediante tecnologías avanzadas de evaluación no destructiva (emisión-recepción de ultrasonidos), han medido las dimensiones de los elementos de madera y han analizado muestras representativas de la madera con el objetivo de determinar su especie y densidad.
En general, la metodología que emplea AIDIMA para determinar la seguridad frente a incendios, según el documento básico de Seguridad en caso de incendio del CTE, precisa de realizar diversos análisis y ensayos. Con los datos obtenidos se calcula el tiempo de resistencia durante un incendio para las distintas tipologías de edificios.
La Harinera de Pedro Muñoz
Recientemente, la Fundación Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas (FIBICC) ha abierto esta harinera, un antiguo edificio dedicado a tal fin años atrás y que tras un período de restauración se utiliza como centro de exposiciones innovadoras, demostrando así que la restauración patrimonial puede constituir de forma viable un impulso cultural y turístico para la zona. El objetivo de FIBICC es impulsar la economía de la cultura apoyando iniciativas que tengan como eje la cultura.
La Harinera es uno de los pocos edificios que reflejan la importancia que tuvo la tradición industrial harinera en la región de Castilla-La Mancha y en España. Esta fábrica de harinas es un elemento singular en Europa y constituye un bien fundamental del patrimonio industrial europeo. Se conserva con su maquinaría, con algunas piezas datadas en 1860.
La Harinera ha sido cuidadosamente restaurada y su madera se encuentra en muy buen estado. Su amplia superficie (casi 900 metros cuadrados) la hace idónea para albergar exposiciones, cursos de formación, conciertos, residencia de artistas, encuentros internacionales, teatro, danza, conferencias, etc. En resumen, cuanto un centro cultural moderno puede acoger.