Los datos reflejan que tras años de descenso continuado se ha producido un incremento del personal investigador y técnico en los Centros Fedit del 4%

_La principal conclusión que aportan los datos de 2013 es que los Centros Tecnológicos han incrementado su dependencia de las demandas tecnológicas de las empresas, cuyas propuestas suelen ser proyectos de innovación de rápida implantación en el mercado, y de los proyectos consorciados que financia la Comisión Europea, donde los proyectos a desarrollar deben consensuarse con múltiples socios con diferentes intereses y donde es más difícil explotar comercialmente los resultados obtenidos. En ambos casos, el problema que deben afrontar los Centros Tecnológicos es una reducción de sus posibilidades para financiar las líneas de investigación propias a medio / largo plazo. Un Centro Tecnológico, en estos momentos, tiene más difícil que hace unos años encontrar financiación pública para un desarrollo individual (o con un pequeño consorcio nacional) de una línea estratégica de investigación aplicada con vistas a su implantación a 3-5 años: ni las Comunidades Autónomas ni la Administración Central tienen programas destinados a este fin. Como dato positivo, que demuestra la implicación de los Centros Tecnológicos con el desarrollo profesional de su entorno, es necesario resaltar el incremento de personal investigador y técnico que se ha detectado en este balance colectivo (un 4%). Tras años de descenso continuado en el número de empleados de los Centros Tecnológicos, este hecho, junto a que en 2013 se ha mantenido constante el número total de personal trabajando para este colectivo, es una buena noticia y refleja el compromiso de los Centros Tecnológicos para disponer del mejor material humano que pueda dar respuesta a las necesidades empresariales en materia de I+D+I.
Hay que llamar la atención sobre las consecuencias de que en 2013 los Centros Tecnológicos mantengan (forzosamente) su excesiva orientación hacia los contratos obtenidos del mercado: una descapitalización tecnológica que continúa una tendencia de varios años ya y que podría provocar que en pocos años este colectivo de Centros Tecnológicos no cuente con la preparación tecnológica necesaria para afrontar los retos que les sean planteados por las empresas para incorporar soluciones innovadoras en el mercado. Para poder generar innovaciones (especialmente tecnológicas) es necesario prepararse durante años en líneas de investigación que avancen las potenciales mejoras que podrán requerir en un futuro las empresas. Y ese tipo de proyectos es el que cada vez escasea más en el colectivo de Centros Tecnológicos. En cualquier comparativa con otros países de nuestro entorno podemos ver que el porcentaje de financiación de los Centros Tecnológicos a través de contratos con empresas se mantiene en porcentajes entre el 33% y el 49%, frente al 62% de los Centros Tecnológicos Fedit, con lo que la brecha tecnológica respecto a esos países cada año es mayor. Como ya hemos dicho otros años, esta descapitalización tecnológica no es un problema que afecte solamente a los Centros Tecnológicos, sino que, al disminuir su capacidad de transferencia de tecnología hacia el sector empresarial, reduce las oportunidades de desarrollo futuro de las empresas españolas, especialmente las PYMEs, que utilizan a los Centros Tecnológicos como punto de apoyo para innovar en su negocio sin necesidad de realizar costosas inversiones que la mayoría de ellas no están en condiciones de afrontar, y les afecta directamente en su competitividad actual y futura.
Fedit aprovecha  esta memoria 2013 para reclamar, de nuevo, una reforma de las políticas de ciencia y tecnología para que promuevan la generación de ventajas competitivas en las empresas. No sólo es necesario incrementar los fondos públicos destinados a I+D+I en los Presupuestos Generales del Estado, sino especialmente reorientar esa asignación de fondos en base a políticas efectivas de establecimiento de objetivos de I+D+I en base a criterios públicos y accesibles a los potenciales interesados y, sobre todo, en base a una evaluación de rendimientos de los programas implantados en función de esos criterios inicialmente planteados.
Esta reclamación de Fedit es coherente con la reciente evaluación que diversos expertos de la Comisión Europea han hecho sobre el sistema español de I+D+I, y donde se han puesto de manifiesto diversas necesidades como, por ejemplo, el uso más eficiente y eficaz de la inversión pública, la asignación de recursos sujeta a un nuevo sistema de evaluación, el incremento de los fondos competitivos destinados a I+D+I, el aumento del número de PYMEs con capacidad de I+D e innovación, el impulso de un mercado y una cultura de la innovación en la sociedad para incrementar la demanda interna de productos y servicios innovadores, o la implantación de más sinergias regionales de apoyo al sector privado en este ámbito.
Como prioritario en estos momento destaca también la necesidad del establecimiento de un nuevo programa estatal de investigación aplicada que permita fortalecer al colectivo de organismos de investigación que deseen proponer líneas de investigación aplicada y desarrollo experimental para su incorporación a medio plazo al mercado. Este programa paliaría en parte muchos de los problemas de descapitalización tecnológica que hemos denunciado en esta memoria, a la vez que daría a las empresas una visión de conjunto sobre la evolución de las tecnologías en las que basan su negocio y aumentaría el número de empresas innovadoras en España.