_En el Informe Anual 2012 se refleja que la crisis, que ya ha venido afectando en mayor medida al tejido empresarial, y especialmente a las PYMEs, provocó que el nuevo Gobierno elegido en noviembre de 2011 propusiese unos Presupuestos Generales del Estado para 2012 marcados por el ajuste presupuestario, y donde la inversión pública en I+D+I para convocatorias competitivas cayó en más de un 37%.

 

Esta situación se refleja en los resultados obtenidos por los Centros Tecnológicos en 2012, donde  los ingresos totales de nuestro colectivo han disminuido un 6%, con un balance de ingresos cada vez más orientado hacia los contratos obtenidos del mercado (en 2012 suponen el 63% de los ingresos, frente al 61% de 2011) frente a los ingresos obtenidos de fondos públicos nacionales que disminuyen: los fondos públicos obtenidos de forma competitiva se reducen en un 15% (si observamos sólo los fondos obtenidos de la Administración General del Estado la reducción alcanza el 36%). Sin embargo, aun incrementándose los ingresos provenientes de mercado, éstos se están orientando especialmente hacia los servicios tecnológicos y de negocio (que crecen un 8%) en lugar de hacia contratos de I+D con empresas (que se reducen en un 28%).

 

Esto ha supuesto que los Centros hayan tenido que financiar sus propias líneas de I+D (que crecen un 1%) en base, principalmente, a fondos provenientes del Programa Marco Europeo (que crecen un 20% en 2012, casi doblando a los obtenidos de fondos estatales). Es decir, la evolución de los Centros Tecnológicos presenta un dato realmente preocupante para Fedit, como es que, en estos años, este colectivo cada vez se está viendo obligado a financiarse más mediante servicios tecnológicos de menor valor añadido, con la consiguiente pérdida de competitividad de las empresas que ahora no pueden contratar proyectos de I+D para mejorar sus productos o servicios, y dependiendo mucho más de la financiación internacional, tanto para obtener fondos para su propia I+D como para acceder a nuevos nichos de mercado que en España parecen estar agotados por el momento.

 

Respecto a este último dato, tenemos que destacar el efecto positivo que este incremento de participación en convocatorias internacionales tiene en el posicionamiento de nuestros Centros en mercados externos, gracias fundamentalmente a la red de contactos generada y a la detección de oportunidades que surgen a partir de los proyectos en los que participan. Además, la financiación pública competitiva proveniente de las Comunidades Autónomas, aunque ha descendido por debajo de la media y sigue siendo la principal fuente de ingresos públicos para los Centros Tecnológicos, debe situarse en el marco de las dificultades presupuestarias que muchas Comunidades están teniendo, lo que ha conducido a una situación de impagos en algunas de ellas que también ha afectado a la liquidez de los Centros Tecnológicos.

 

Como ya venimos anunciando desde Fedit en los últimos años, el colectivo de Centros Tecnológicos se está viendo forzado, año tras año, a reducir su capacidad para encontrar nuevas soluciones tecnológicas o explorar nuevas tecnologías emergentes, ya que no pueden financiarlas ni con contratos de empresas ni con convocatorias públicas competitivas. El hecho de que sigan manteniendo unos niveles de ingresos que les permite a la mayoría seguir activos no debe esconder el hecho de que esta situación está progresivamente descapitalizando a los Centros Tecnológicos, disminuyendo su capacidad de transferencia de tecnología hacia el colectivo empresarial, afectando a su sostenibilidad a medio plazo y, en resumen, reduciendo las oportunidades de las empresas españolas, especialmente PYMEs, para incorporar innovaciones en productos y servicios en el futuro.

 

Es necesario que la sociedad entienda el impacto que los Centros Tecnológicos tienen en las empresas españolas, fundamentalmente en las que tienen dificultades para abordar costosas inversiones en I+D+I, que sólo mediante los Centros Tecnológicos pueden abordar innovaciones tecnológicas en sus líneas de negocio con el fin de mejorar su competitividad. Sin una inversión pública decidida en la capacitación tecnológica de los Centros Tecnológicos, éstos no podrán desarrollar las líneas de investigación tecnológica y aplicada o los desarrollos experimentales que necesitarán las empresas en los próximos años, con lo que nuestro colectivo, de seguir esta tendencia, tendrá mayores dificultades en dar soporte a las empresas cuando éstas puedan acometer nuevas inversiones tecnológicas una vez nuestro país salga de la crisis de estos últimos años. Ya hemos dicho muchas veces que la contratación privada de proyectos de I+D+I a los Centros Tecnológicos es un barómetro que permite valorar, especialmente en PYMEs y especialmente en sectores industriales, en qué medida las empresas están abordando procesos de modernización mejorando su productividad y competitividad.

 

Y la desinversión en Centros Tecnológicos planteará problemas a estas empresas en el corto y medio plazo en estos procesos de recuperación competitiva. Como ya hemos reclamado durante los últimos años, desde Fedit pensamos que es urgente una profunda reforma de nuestras políticas de ciencia y tecnología para que las mismas promuevan efectivamente la generación de ventajas competitivas en las empresas. Y estas políticas no sólo deben quedarse en la elaboración de nuevas Estrategias de Ciencia, Tecnología e Innovación, sino que deben establecerse políticas efectivas de asignación de fondos y evaluación de rendimientos en base a los objetivos planteados, y sobre todo deben reflejarse en los Presupuestos Generales del Estado de cada año.

 

En este sentido, para Fedit es prioritario el establecimiento de un nuevo programa estatal de investigación aplicada que permita fortalecer al colectivo de organismos de investigación (públicos o privados) que deseen proponer (en solitario o de forma cooperativa) nuevas líneas de aplicación de las tecnologías ya existentes para su incorporación a medio plazo al mercado. Igualmente, se necesita mejorar el capítulo de incentivos a la inversión empresarial en I+D, mediante la recuperación de medidas fiscales ahora desaparecidas (la bonificación de las cuotas de la Seguridad Social de los investigadores, por ejemplo) o mediante la mejora de las condiciones financieras en las que esas empresas pueden acceder a convocatorias competitivas.

 

Sólo así se conseguirá una sostenibilidad en la transferencia de tecnología desde los organismos de investigación más orientados a la ciencia básica hasta el tejido empresarial.