Por: José María Guijarro

Subdirector del Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen (AIDO)
Doctor en Economía

La frase pronunciada por Swigert se convertiría en un clásico y, cuatro décadas más tarde, muchos todavía la repiten cuando se encuentran en problemas. De hecho, los mismos astronautas de la NASA bromean empleando el famoso “Houston, tenemos un problema”, pero siempre respetando el valor de sus compañeros que casi perdieron la vida por un desperfecto técnico.

La misión Apolo 13, a pesar de todas las dificultades que tuvo, finalizó bien y la industria de Hollywood le rindió homenaje con una película protagonizada por Tom Hanks y basada en un libro que escribió el mismo James Lowell.

Hoy, me viene al recuerdo la popular frase porque verdaderamente tenemos un grave problema, sobre todo ahora, que es cuando más necesitamos el efecto contrario al que se está dando pues el gasto empresarial en I+D cae por primera vez en 15 años un 6,3%  y, por otra parte, se aprueban los Presupuestos Generales con una caída para el 2011 de un 7% en I+D.

Un indicador clave del esfuerzo en ciencia y tecnología que hace un país es el porcentaje de su Producto Interior Bruto que dedica a estas actividades. España se había propuesto, en el Plan Nacional 2009-2011 −diseñado en época de bonanza económica− dar el salto hasta el 2%. Sin embargo, se ha interpuesto la crisis y ya en 2009, pese al crecimiento del gasto público, solo se ha llegado al 1,38% del PIB. Es el mayor porcentaje que se ha alcanzado, pero hay que tener en cuenta la caída notable del PIB el año pasado (3,1%), lo que explica que se supere el 1,35% de 2008 pese a la reducción del gasto en I+D en un 0,8% en 2009.  La distancia de España con la media europea se reduce, situándose la comunitaria en el 1,9% del PIB (datos de 2008), pero sigue lejos de los líderes, como Suecia y Finlandia, que rondan el 3,5%, o Francia y Alemania, que están por encima del 2,5%.

A todo esto se une la pugna o el mosqueo −cada uno que lo interprete como quiera− entre el INE y la Ministra de Ciencia doña Cristina Garmendia tras publicar el dato del gasto de innovación empresarial, que también cae en un 11,5 %. Garmendia quiere incluir los 916 millones de euros del segundo fondo de inversión local, a lo que el INE contesta que sólo se consideran actividades de Innovación las que define la Oficina Estadística de la Comisión-Eurostat.

Para colmo de males, el último informe elaborado por el Foro Económico Mundial nos relega nueve puestos más abajo (en concreto al 42) en el Ranking de Competitividad Mundial, debajo de países como Chipre, Polonia, o Túnez.

Todo esto contrasta con los recientes resultados publicados por la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia para este 2010 que realiza la Fundación para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en el que concluye que un 77 por ciento de los españoles mantendría o aumentaría en un contexto como el de hoy el presupuesto de I+D.

Qué fue primero: ¿el huevo o la gallina? Realmente, podemos decir: “Houston tenemos un problema” y éste es grave si los agentes del Sistema Nacional de Innovación seguimos dando bandazos.