• Despojarse de compromisos con el pasado, vislumbrar un futuro abierto y conocer muy bien al cliente y el entorno de la empresa fueron algunas de las claves que aconsejaron los ponentes – El acto contó con la participación de Sixto Jiménez Muniáin, presidente de Tutti Pasta y consejero de Metrovacesa, Gesina y Riberebro; Guillermo Recarte, director de Creafutur (Barcelona); y Patxi San Nicolás, director de consultoría estratégica de AIN

Alrededor de 80 profesionales de la dirección asistieron ayer, 28 de octubre, a la jornada sobre Planificación Estratégica en Tiempos de Crisis organizada por la Asociación de la Industria Navarra (AIN). Conocer muy bien al cliente y el entorno de la empresa, despojarse de compromisos con el pasado y vislumbrar un futuro abierto fueron algunas de las claves que se extrajeron en el encuentro para diseñar un plan estratégico que funcione.
En la jornada se dieron recomendaciones pertinentes y una visión general sobre el entorno en el que los directivos se mueven. Como anunció Josetxo Zugaldía, director general de AIN, para hacer una planificación estratégica hoy “hay que sufrir, despojarse de compromisos con el pasado y vislumbrar un futuro abierto porque los planes ya no se hacen a diez años, ni siquiera a cinco, porque el mercado y, sobre todo, el cliente está en un proceso de cambio constante”.
Sixto Jiménez, presidente de Tutti Pasta y consejero de Metrovacesa, Gesina y Riberebro, habló del aumento de la complejidad en el mundo actual, donde el cliente está inmerso en un proceso de cambio y en el que cada vez accede a más poder en la toma de decisiones del diseño de los productos. “La herramienta para enfrentarse a ello es la creatividad”, aseguró.
Revisión del modelo de negocio
Al hilo de esto, Sixto Jiménez, afirmó que “el mundo en el que vivimos, requiere la revisión continua del modelo de negocio y de los equipos de personas que trabajan en la empresa porque son ellos los que aportan valor al negocio: la creatividad, la innovación y las ideas”. Por ello, aseguró que su fórmula era un conjunto de “cultura de la confianza, tensión positiva y micro-mejora de la gerencia”.
El consumidor ha cambiado
Por su parte, Guillermo Recarte, miembro de Creafutur (Barcelona) recogió la afirmación de Sixto Jiménez incidiendo de nuevo en que el consumidor ha cambiado y se ha convertido en conductor de la innovación. El consumidor actual es una persona que cada vez pasa más tiempo en casa, menos materialista, reflexiva y que maneja medios telemáticos.
El objetivo debe ser cubrir las necesidades de los consumidores adecuados con un plan estratégico que se ejecute de manera eficiente y eficaz, utilizando una metodología. “Identificar las necesidades del consumidor y el entorno debe ser el primer paso porque con ellas somos capaces de visualizar diferentes escenarios en el futuro y apostar por uno de ellos para comenzar la planificación estratégica y ver cómo desarrollarla”.
Adaptarse a la realidad del mercado
Las primeras fases de diseño de un plan estratégico son decisivas. Al igual que los dos primeros ponentes, Patxi San Nicolás, director del departamento de consultoría estratégica de AIN, también se detuvo en su importancia. “Necesitamos tener muy claro para qué queremos hacer un plan estratégico”, aseguró.
San Nicolás señaló que en un plan estratégico hay que manejar información objetiva sobre la propia empresa y su entorno y sobre la competencia. Además de tener una sensibilidad alta a los cambios sociales porque “muchos de ellos, aunque lentos, son capaces de cambiar las reglas del juego y que algo que antes era rentable al día siguiente no lo sea”.
En cuanto al diseño de los planes estratégicos, insistió en que se debe hacer un plan estratégico para cada uno de los negocios de la empresa porque el error más común es hacer sólo uno y aplicarlo a todos los sectores de una compañía, que puede que sean parecidos o muy distintos.