Con este sistema se ahorra un 50% del agua que se utiliza en estos procesos y se reduce a la mitad el vertido orgánico que generan las operaciones de limpieza

El Centro Tecnológico Ainia está ensayando con éxito en una planta piloto el uso del ozono como desinfectante en la industria del vino. Las pruebas que se han realizado de este sistema de limpieza en laboratorio han resultado positivas y ahora se ha trasladado a escala industrial para comprobar su coste, posibilidades de aplicación y mejoras medioambientales. Gracias a él, se podría llegar a ahorrar el 50% del agua que se utiliza en estos procesos y reducir a la mitad el vertido orgánico derivadas de las operaciones de limpieza. El sector vinícola consume en desinfección medio litro de agua por cada litro de vino que produce. Más del 80% del agua que utiliza se emplea en operaciones de limpieza.     Este proyecto, denominado Ozonoceip cuenta con financiación del programa Life-Environment de la Comisión Europea, destinado a trasladar a la industria aplicaciones concretas de investigaciones de laboratorio y que persiguen reducir el impacto ambiental de los procesos industriales. Bodegas Domecq, por su parte, proporciona el vino para la planta piloto instalada en Ainia.    Los resultados de estas investigaciones podrán aplicarse a cualquier industria de alimentación que trabaje con líquidos. La instalación del sistema es “bastante barata”, según apuntan desde Ainia, y es compatible con la maquinaria preexistente.