El Centro Tecnológico AIMPLAS lidera el proyecto VEGANCELIO, que pretende transformar residuos orgánicos en piel vegana y microcápsulas cosméticas.
Asimismo, el Instituto Tecnológico del Plástico, AIMPLAS, y la Universidad de Cádiz colaboran en la iniciativa MARVIVA que busca potenciar la mitigación del cambio climático mediante el carbono azul y se alinea con el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza y el Pacto Verde Europeo.
Del mismo modo, el Centro Tecnológico valenciano participa en el proyecto MULTIPLY, financiado por la UE, que reúne a 17 socios para desarrollar alternativas a base de microalgas para productos cotidianos que reduzcan la dependencia de los recursos fósiles y alimentarios.
AIMPLAS ha inscrito un año más su huella de carbono el en registro del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, lo que le ha permitido obtener nuevamente el sello CALCULO‑REDUZCO‑COMPENSO.
Valorización de residuos y el desarrollo de materiales sostenibles
Los residuos orgánicos representan cerca del 50% de los residuos municipales en España. Su tratamiento actual, como el compostaje o la producción de biogás, no genera productos con suficiente valor económico para compensar los costes de gestión. Ante este reto ambiental y económico, surge VEGANCELIO, un proyecto liderado por AIMPLAS, el Instituto Tecnológico del Plástico, que propone una solución alineada con la economía circular y la bioeconomía.
El proyecto, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) con fondos FEDER, tiene como objetivo desarrollar tecnologías avanzadas para valorizar residuos orgánicos mediante su conversión en dos productos clave: piel vegana a partir de micelio fúngico, destinada al sector textil, y microcápsulas de quitosano con aplicaciones cosméticas, capaces de encapsular activos con efectos antioxidantes y liberación controlada.
VEGANCELIO se articula en torno a un enfoque tecnológico integral que incluye la producción de micelio fúngico a partir de residuos orgánicos, la extracción sostenible de quitosano desde biomasa fúngica, mediante métodos químicos y enzimáticos, la fabricación de piel vegana optimizando plastificantes y procesos como la extrusión, y el desarrollo de microcápsulas de quitosano e híbridas para aplicaciones dermocosméticas. Además, se contempla la transferencia de conocimiento a los sectores del plástico, textil y cosmético en la Comunidad Valenciana, con posibilidad de replicar el modelo en otras industrias y tipos de residuos con composición similar.
El proyecto cuenta con la colaboración de Tejidos Royo S.L., especializada en la fabricación de materiales textiles, y DERMOPARTNERS S.L., experta en la formulación de productos dermocosméticos. Ambas empresas aportan una valiosa perspectiva industrial y de mercado, participando activamente en la definición de parámetros técnicos, el asesoramiento especializado y la validación de los materiales desarrollados. Su implicación garantiza la viabilidad práctica y comercial de los procesos, fortaleciendo el potencial de aplicación real de los resultados del proyecto.

“Los productos desarrollados en VEGANCELIO responden a una demanda real del mercado, lo que permite rentabilizar las tecnologías aplicadas. El proyecto supone una oportunidad para que las empresas que implementen estos resultados se posicionen como referentes en sostenibilidad e innovación”, explica el investigador líder en Biotecnología en AIMPLAS, Pablo Ferrero.
El enfoque integral de VEGANCELIO no sólo contribuye a la reducción de residuos orgánicos y emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también promueve la producción de materiales libres de sustancias nocivas, fomentando procesos sostenibles, rentables y escalables. El proyecto refuerza la independencia de materias primas importadas y posiciona a la Comunidad Valenciana como referente en innovación sostenible.
VEGANCELIO se suma a otras iniciativas lideradas por AIMPLAS que promueven la valorización de residuos y el desarrollo de materiales sostenibles, consolidando su papel como motor de innovación.
Restaurar praderas marinas y proteger la biodiversidad
El deterioro de los ecosistemas costeros vegetados representa uno de los desafíos ambientales más críticos para la salud de nuestros mares. Para revertir esta situación, el proyecto MARVIVA trabaja en el desarrollo de una infraestructura innovadora basada en biopolímeros diseñada para la restauración efectiva de praderas marinas. Esta solución permite la repoblación de especies de angiospermas -también llamadas fanerógamas o pastos marinos- mediante estructuras que garantizan una biodegradación controlada y conforme a los criterios regulatorios europeos.
A diferencia de los métodos de restauración convencionales, que a menudo presentan bajas tasas de éxito o introducen materiales persistentes, MARVIVA apuesta por mallas biodegradables adaptadas a las diversas especies existentes en España, incluyendo el uso de plantas adultas, esquejes y semillas. Estas estructuras cumplen con criterios de biodegradabilidad tanto en suelo como en medio acuático, de acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) 2024/2770.
“Con el proyecto MARVIVA estamos dando un paso importante hacia la aplicación real de biopolímeros avanzados en la restauración ecológica marina. Nuestro objetivo es que estas mallas puedan validarse en entornos naturales tras su fase de cultivo controlado, lo que permitirá garantizar su funcionalidad estructural y su inocuidad ambiental en condiciones oceánicas reales”, explica Raúl Araque, investigador en Desarrollo de Materiales Sostenibles en Agricultura y Acuicultura en AIMPLAS.
La restauración de estas praderas constituye una acción estratégica para reforzar los servicios ecosistémicos y potenciar la mitigación del cambio climático mediante el llamado carbono azul. La propuesta se alinea directamente con marcos normativos de alto nivel, como el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza, promoviendo soluciones basadas en la naturaleza que integran la conectividad ecológica y la sostenibilidad socioeconómica.
Las praderas marinas son responsables de enterrar en torno al 50% del carbono en sedimentos costeros. Además, actúan como zonas de cría para especies de interés comercial y reducen la carga de patógenos en el agua. “Su pérdida acelerada compromete la estabilidad de los sedimentos litorales y la productividad de las pesquerías locales. Estas soluciones de eco-innovación evitan la degradación de los servicios costeros y reducen la ingesta accidental de plásticos por la fauna marina”, señalan desde el consorcio.

El proyecto integra una metodología que abarca desde la selección de especies y la elección de biopolímeros hasta la obtención de pruebas de concepto. Un aspecto diferencial es la validación en condiciones controladas en los esteros de la Universidad de Cádiz, para posteriormente desarrollar prototipos y testarlos en entornos naturales mediante estudios comparativos con metodologías actuales.
Además de la infraestructura física, MARVIVA generará mapas a nivel nacional y una guía de restauración técnica para facilitar la implementación de estas metodologías en futuros proyectos de conservación y gestión del litoral, garantizando la divulgación de los resultados en ámbitos científicos y sociales.
El proyecto une la capacidad tecnológica de AIMPLAS en el desarrollo de materiales plásticos sostenibles con la experiencia científica de la Universidad de Cádiz en restauración ecológica. Juntos, buscan consolidar una línea de restauración que elimine los residuos plásticos de las intervenciones ambientales y demuestre que la tecnología biopolimérica es una herramienta clave para la salud de los océanos.
Asimismo, cabe destacar que esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
10 productos a base de algas para 5 sectores clave
AIMPLAS, Instituto Tecnológico de Plástico, participa en el proyecto europeo MULTIPLY, una iniciativa lanzada en junio de 2025 que busca transformar la industria mediante el uso de microalgas. Financiado por el programa Horizonte Europa, el proyecto integra a 17 socios estratégicos para desarrollar y escalar diez soluciones biológicas destinadas a cinco sectores clave, acelerando así la llegada de estos ingredientes sostenibles al mercado masivo.
Al sustituir ingredientes derivados de fuentes fósiles y alimentarias por alternativas de origen biológico, MULTIPLY no solo reduce la huella ambiental de productos cotidianos, sino que promueve el cultivo sostenible y rentable de microalgas en toda Europa.
El consorcio trabaja con cinco especies de microalgas —diatomeas, Arthrospira (Spirulina), Tetraselmis, Nannochloropsis y Chromochloris zofingiensis— para desarrollar diez productos de alto valor añadido. Estas aplicaciones están orientadas a sectores tan diversos como la alimentación (colorantes naturales e ingredientes ricos en proteínas), los piensos (componentes para alimentación de salmón enriquecidos con compuestos de microalgas), los cosméticos (aceites y ésteres para el cuidado personal), los lubricantes (ésteres de origen biológico para aplicaciones de alto rendimiento) y los biomateriales y envases (películas compostables, recubrimientos para papel y soluciones de envasado a base de aceites y almidón de algas).
AIMPLAS está desarrollando soluciones y materiales sostenibles a partir de compuestos y polímeros extraídos de microalgas para diferentes aplicaciones de envase. Las actividades incluyen la formulación de recubrimientos barrera reciclables para sustratos de papel, con resistencia al agua y a la grasa, como alternativa a las estructuras multicapa convencionales papel/PE.

Asimismo, AIMPLAS participa en el desarrollo de un envase cosmético activo que integra materiales derivados de microalgas, incluyendo compuestos funcionales, matrices de encapsulación y materiales estructurales, con el objetivo de mejorar la estabilidad del producto y reducir la necesidad de conservantes en la formulación cosmética.
“La idea de que las microalgas impulsen un futuro circular resume nuestro enfoque”, señala Marta Paiva, coordinadora del proyecto en A4F, durante la última reunión de revisión del proyecto en Berlín. “Nos centramos en productos y sectores concretos donde las algas pueden sustituir ingredientes convencionales, respaldados por datos sobre su rendimiento, sostenibilidad y escalabilidad”.
En los próximos meses, el proyecto pondrá en marcha actividades piloto de recuperación de nutrientes y probará una nueva herramienta de monitoreo. Asimismo, entregará los primeros extractos y aceites de algas para el desarrollo de productos, pasos clave para acercar estas soluciones al mercado. Paralelamente, el consorcio avanzará en estudios de sostenibilidad y aceptación de mercado, sentando las bases para una futura generación de productos a base de algas en Europa.
Inversión creciente para avanzar en eficiencia energética
Por último, AIMPLAS ha inscrito por sexto año consecutivo su huella de carbono (alcance 1 y 2) en el Registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO₂ del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, lo que le ha permitido obtener de nuevo el sello CALCULO‑REDUZCO‑COMPENSO.
En esta ocasión, según los datos de 2024, AIMPLAS ha logrado una reducción del 40% de sus emisiones respecto a la media de los tres años anteriores, situando su huella total en 33,56 tCO₂e. La compensación de estas emisiones se ha realizado al igual que el año anterior a través de un proyecto forestal ubicado en Torrejón de la Calzada y se ha dado un paso más hacia la gestión responsable de su impacto en el futuro invirtiendo en la creación de su propio bosque corporativo.
A finales del año pasado, la plantilla de AIMPLAS y sus familiares plantaron un bosque de 1,5 hectáreas en Villargordo del Cabriel formado por 500 árboles con una capacidad de absorción de 30 toneladas de CO2 que permitirá compensar emisiones residuales en los próximos años a través de un sumidero natural propio.
Durante 2024, AIMPLAS incrementó en más de un 10% su inversión en gestión ambiental, destinando nuevos recursos a iniciativas de reducción de impacto, mejora de la eficiencia y transición energética. En línea con su propósito, AIMPLAS consume exclusivamente energía renovable con garantía de origen, certificada según el Sistema de Garantías de Origen y Etiquetado de la Electricidad, lo que asegura que toda la electricidad consumida procede de fuentes limpias y respetuosas con el planeta.

A pesar del aumento de actividad del centro, el consumo total de energía en 2024 se redujo un 5%, alcanzando los 1925 MWh de energía 100% renovable. La producción fotovoltaica propia generó una media del 14% de la energía consumida, llegando a picos del 21% durante los meses con mayor radiación solar. Estos progresos se complementan con la reciente auditoría inicial para la implantación de la ISO 50001 de Gestión de la Energía, un sistema que permitirá a AIMPLAS: Seguir impulsando la eficiencia energética en todas sus instalaciones, reducir consumos y costes, optimizando el uso de sus recursos, reforzar su compromiso ambiental con mecanismos de seguimiento y mejora continua y consolidar una cultura energética transversal, consciente y alineada con los objetivos estratégicos de sostenibilidad de la organización.
AIMPLAS mantiene desde 2019 un trabajo continuado de medición, reducción y compensación de su huella de carbono, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, (ODS 7, ODS 12 y el ODS 13). Con esta nueva reducción de emisiones, la compensación total de su huella 2024 y la inversión en un bosque propio, AIMPLAS reafirma su compromiso con una industria más sostenible y con un modelo energético responsable que reduzca su impacto en el entorno.


